Rodando por los niños hospitalizados en esta Navidad

El reto de hacer feliz a un niño que tiene alguna discapacidad física y que debe pasar gran parte de su tiempo en una sala de hospitalización es grande, pero lograr este objetivo solo requiere de un poquito de amor para llenar de energía a estas personas.

 

Alonso Gil López, más conocido como ‘El Capi’, es el presidente de Colombia Moto Club, una agremiación que a través de su pasión por las motos ha buscado alternativas para llevar sonrisas a los niños más necesitados del Instituto Roosevelt.

 

En esta ocasión, alrededor de 15 motociclistas llegaron hasta las instalaciones del Roosevelt para contagiar a cada pequeño con sus increíbles motos. Para ellos, poder compartir con los niños, darles un corto paseo por el mirador, charlar, conocer sus historias y al finalizar saber que es posible ser feliz sin importar tu condición, es lo que más importa.

“Roosevelt es como mi segunda casa y a ellos les debo mucho”

El Capi es un hombre alto y de apariencia ruda que lleva consigo una historia de fortaleza y valentía por contar. Detrás de su grande su figura hay una persona sensible y marcada por la enfermedad de su hija Karin.

 

“A los dos años mi hija fue diagnosticada con osteocondrosis múltiple severa, una enfermedad huérfana en Colombia y que aún no tiene cura. En ese momento no sabía qué hacer para ayudarla pero empezamos un cambio de vida para que ella pudiera estar mejor”.

 

La voluntad y el deseo de brindar una oportunidad de vivir plenamente para su pequeña se ve reflejado en la alegría que transmite Karin. Indudablemente ella es una niña alegre, que a pesar de haber atravesado por 16 cirugías a tan corta edad, sigue demostrando que es posible lograr lo que te propones sin importar los obstáculos que tengas enfrente.

 

Al llegar a Roosevelt, Karin y sus padres encontraron un refugio para atender esta extraña enfermedad, pero más allá las dificultades a las que han enfrentado, esta familia encontró en el personal médico, en las enfermeras y en todo el equipo que atendió a la pequeña, una familia.

Navidad, una oportunidad para regalar sonrisas

Es así como a través de su propia experiencia y de las grandes batallas por las que han atravesado, Alonso reparte alegría en cada sala del Instituto acompañado de su hija Karin, quien en esta oportunidad conoció una nueva amiga, acompañó a los moteros en el recorrido por el Instituto y dio regalos de Navidad.

 

Ella ha sido en ejemplo de voluntad y de amor para luchar contra su enfermedad y para demostrar que es posible vivir sin las limitaciones físicas. Al igual que sus padres, Karin sabe lo difícil que es pasar estas fechas de unión lejos de la familia pero a través de amigos como los moteros es posible transformar la forma en la que se ven las cosas.

“Donar puede transformar vidas”

Para Alonso es importante donar porque cada niño que recibe una ayuda tiene la posibilidad de sentir un cambio positivo en su vida.

 

“Si todos tuviéramos conciencia sobre la importancia de donar, de dar, sería posible que cada niño mejore su estilo de vida. Debemos apoyar a aquellos que lo necesitan”.

 

Este padre explica que es necesario desprenderse de lo que uno tiene y entregar felicidad, argumentando que donar es un acto de bondad que se puede hacer a través de un abrazo, de una voz de aliento, de un pequeño regalo o de cualquier manera, porque siempre habrá alguien que necesite ese impulso para continuar enfrentando la adversidad.

 

“Si vas a donar lo debes hacer con amor, porque todo es cuestión de corazón”.