¡QUE NO FALTE EL AMOR ESTE MES DEL NIÑO!

¡Que no falte el amor este mes del Niño!

“Yo terminé mi especialidad en el Hospital San Ignacio el 31 de enero de 1990 a las 10:00 de la noche. El 1 de febrero, es decir al otro día, a las 5:00 de la mañana ya estaba aquí en el Instituto”

En el mes del Niño, el Doctor José Ignacio Zapata nos cuenta un poco sobre por qué el amor es el factor diferencial del Instituto y su importancia en la recuperación de los pacientes.

¿Por qué decidió entrar a trabajar en el Roosevelt? ¿Tenía algún tipo de cercanía con su labor?

Doctor Zapata (D.Z): Yo conozco el hospital desde que estaba de estudiante de posgrado en el ’87.

Nunca había pensado en especializarme en niños, pero la forma de trabajar en este hospital, donde los niños son parte de una familia y donde no solo los atendemos desde un punto de vista de salud física, sino emocional, finalmente me cautivó.

¿De su mano, cómo ha cambiado el Instituto? desde antes que llegara hasta hoy en día?

D.Z: El Roosevelt ha cambiado enormemente en los últimos 30 años. Gracias a un equipo de gente supremamente comprometida y convencida de hacer bien las cosas en favor de los niños.

Físicamente hemos cambiado enormemente. Hoy somos un hospital con instalaciones más modernas y tenemos servicios que no existían antes. Por ejemplo, en radiología solo teníamos radiología convencional, pero hoy en día ya vamos en resonancia magnética nuclear.

¿Qué historias de vida son las que más recuerda?

D.Z: Experiencias de vida, todos los días. Permanentemente yo considero que soy un bendecido en ese sentido porque todos los días, todas las semanas, yo veo niños con agradecimientos infinitos por lo que hacemos acá.

¡QUE NO FALTE EL AMOR ESTE MES DEL NIÑO!

A mi me marcó mucho cuando yo me estaba entrenando en ortopedia infantil. Yo me quedaba hasta por las tardes en las salas de hospitalización que eran múltiples y habían 8 niños que estaban crónicamente hospitalizados. Esos niños se volvían muy amigos entré sí y empezaban a conocer las necesidades del otro, la alimentación del otro y demás.

Recuerdo una tarde lluviosa. Estábamos en el segundo piso de aquél edificio, en una sala que ya no está. Yo estaba sentado en el piso con los niños y uno de ellos se paró, nunca se había parado a caminar, y dio unos pasos como de tres o cuatro metros. Otro de los niños me tocó el hombro y me dice: ¡mira camina, camina! como quien dice ¡milagro, caminó! Eso es emocionante a morir.

Ver que ese niño pudo hacer eso y que llevaba un año hospitalizado sin poder caminar, es una cosa maravillosa. Y eso se ha multiplicado por mil en los últimos treinta años.

¿Qué tan importante es la felicidad y el amor dentro de la recuperación de los niños?

D.Z: Cuando tú tienes un trato más cercano con la familia del niño, primero el paciente sufre menos y eso ya de por sí es un elemento de mejoría porque hay una actitud positiva con respecto al tratamiento que se le va a hacer.

Esto es una cosa que está en el ADN del hospital. Nuestros fundadores pensaban en eso. Siempre estuvo la preocupación de que la gente fuera tratada con cariño, con cercanía y eso es lo que hemos venido haciendo.

Es una evolución que está misionalmente plasmada. Somos distinguidos por eso. De hecho, hemos sido reconocidos por el Ministerio de Salud y algunas otras entidades, como una organización altamente humana, y en varios escenarios y eventos hemos sido invitados a hablar sobre nuestra experiencia de atención humanizada.

¿Cómo han avanzado los proyectos con las donaciones?

 

¡QUE NO FALTE EL AMOR ESTE MES DEL NIÑO!

D.Z: Hay un hecho claro: aquí no hay recursos adicionales para hacer una sala nueva de cirugía, comprar un equipo nuevo ni hacer un programa nuevo que beneficie a más niños.

Las donaciones en los últimos años han permitido 70-80 porciento del crecimiento del hospital. Lo restante ha sido con recursos propios pero los donantes son fundamentales para el crecimiento institucional y para la sostenibilidad a largo plazo de la alta tecnología que atiende las enfermedades más complejas de los niños en el área de ortopedia, rehabilitación y neurología del hospital.

Si tú también quieres dar el primer paso y ayudarnos a darles más amor y felicidad a nuestros niños, ingresa a www.apoyarooseveltcolombia.org y conoce todos nuestros proyectos.

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