La mañana en la que Claro Colombia llevó sonrisas a los niños del Roosevelt

El Instituto Roosevelt abrió sus puertas al equipo de voluntarios corporativos de Claro Colombia para que participarán en una jornada llena de amor para los niños y niñas que se encuentran en proceso de recuperación.

 

En el mes de octubre, Claro Colombia decidió unirse al esfuerzo que ha realizado el Instituto Roosevelt desde hace 70 años e hizo parte del Programa de Voluntariado con el objetivo de regalar sonrisas a los niños y niñas que padecen de alguna complejidad médica.

 

De acuerdo con Andrés Corral, coordinador de Responsabilidad Social de Claro, “con estas actividades buscamos que nuestros empleados conozcan de cerca la labor que realiza el Instituto Roosevelt, que nuestros voluntarios lleven un espacio de alegría con valores y que dejen una motivación para los niños y niñas hospitalizados”.

 

Disfrazados de súper héroes, los miembros de Claro Colombia llegaron hasta las salas de hospitalización para regalar un agradable momento a los pequeños y a sus padres, conocer sus historias e inspirarlos a seguir adelante para superar cada reto.

 

María Patricia Palomino, colaboradora en la vicepresidencia de Regulación y Relaciones Institucionales de Claro Colombia resaltó con entusiasmo lo que vivió en el voluntariado, “mi primera experiencia en el Instituto Roosevelt, fue realmente maravillosa y gratificante. Robarles una sonrisa, hablar de sus personajes favoritos, hizo que fuera un día diferente del que han vivido. Llena el corazón y uno aprende a valorar todo”.

 

Esta jornada estuvo llena de humor, música y sorpresas. En un encuentro realizado con los niños, un mago fue el encargado de hacer volar la imaginación de quienes participaron y compartieron junto a sus padres de la creatividad de este personaje.

 

Por su parte, Andrés Corral, coordinador de Relaciones Institucionales, destacó la gran labor que cumplieron los voluntarios corporativos de Claro y la oportunidad de estar en el Instituto Roosevelt para compartir un momento de alegría. Como asegura, “los niños nos han enseñado el valor de disfrutar la vida y de saber qué es lo realmente importante”.

 

Durante la actividad, los voluntarios aprendieron el significado del amor como terapia para fortalecer las habilidades sensoriales y motrices de cada niño, y que si se quiere ayudar a otros siempre existen oportunidades para hacerlo.

 

Viviendo experiencias de amor: